viernes 21 de junio de 2024
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Gestos, ratificaciones y una omisión: las claves del discurso de Guillermo Montenegro

El intendente Guillermo Montenegro abrió un nuevo período de sesiones ordinarias del Concejo. Cuáles fueron las claves de su discurso.

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Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredon.

Guillermo Montenegro ya se sentó siete veces frente a los concejales de las distintas fuerzas; durante dos asunciones como intendente y en cinco aperturas de sesiones ordinarias. Acaso por eso optó por no hablar del rumbo que buscará darle a su gestión y ratificó que seguirá el mismo camino de los últimos cuatro años. Para la oposición, sin embargo, ese camino del que habla el intendente jamás estuvo claro y lo fue construyendo a los ponchazos.

Como sea, el discurso del intendente en la apertura del período 109° de sesiones ordinarias tuvo algunos gestos que vale la pena resaltar. El primero, es el guiño al rumbo adoptado por Javier Milei. «Comparto plenamente que hay que ordenar al Estado, que hay que terminar con los privilegios de la política. En la eliminación de todas las distorsiones que se generaron a lo largo de estos años, que fueron muchísimas», dijo. Y rápidamente apuntó: «Mi gobierno desde el primer día se caracterizó por la austeridad«.

Cerca del intendente se encargan de aclarar que la línea de Milei es la línea de Montenegro desde el primer día: apostar a los privados, tener las cuentas ordenadas, reducir el gasto de la política, citan entre los ejemplos. También marcan que hubo críticas, especialmente a las formas que lleva adelante el presidente de la Nación a la hora de tomar decisiones.

Desde la oposición, en cambio, ven un giro discursivo del intendente. Por caso, señalan que la marca registrada de su primera gestión fueron las quejas de «discriminación» por parte de nación y provincia en el envío de fondos para hacer obra pública. O el pedido de incrementar los subsidios al transporte. «Y habla de superávit y cuentas ordenadas, pero desde que comenzó su segundo mandato no pudo pagar los sueldos de los municipales en tiempo y forma«, apuntaron desde Unión por la Patria.

También sumaron el aumento de tasas que dispuso el intendente de un 120% para el 2024. «Y mientras hablaba se olvidó de anunciar que había subido otro 20% las tasas«, señaló un dirigente opositor.

Los concejales de la oposición apuntaron especialmente por la falta de rumbo del discurso. No abundaron las menciones concretas que se propondrán para solucionar los problemas de los vecinos.

En materia de seguridad el jefe comunal citó el trabajo articulado entre todas las áreas y habló de profundizarlo y reforzarlo con tecnología, sin mayores precisiones. En cuanto a la problemática de salud sí habló de una obra concreta: avanzar con las obras del Cema de Batán.

Montenegro apertura de sesiones
Montenegro, durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.

El compromiso viene de varios años, incluye acuerdos firmados entre el intendente y Acción Marplatense para la aprobación de presupuestos previos, y este año volvió a incluirse en la ordenanza madre. Hay presupuestados $1.257 millones para concretar esa importante obra. En un año de fuerte recesión, ¿estarán los fondos?

Desde el entorno del intendente habían anticipado que el discurso, que duró 35 minutos, sería «más conceptual«. Y por eso el intendente habló varias veces de «profundizar» las tareas iniciadas en su primer mandato.

Allí habló de la participación público – privada para que lleguen nuevas inversiones, facilitar la apertura de nuevas industrias, pymes y comercios; acompañar las actividades primarias en la ciudad; promover el desarrollo industrial y apostar fuertemente a la innovación. ¿Cómo hacer todo eso? La línea del gobierno es reiterar que «ya se está haciendo, no hace falta aclarar». La oposición, en cambio, pretendía escuchar alguna precisión y no tantas frases que se acercan más a una expresión de deseo que a un rumbo concreto.

Más allá de las visiones opuestas entre los oficialistas y la oposición sobre el análisis del discurso, sí hubo una omisión que llamó la atención: el transporte. El concepto es amplio y las aristas para abordarlo, múltiples: subsidios, licitación, tarifa, servicio. Montenegro habló en los últimos meses de varios de esos puntos, pero en su discurso evitó cualquier tipo de mención.

El servicio de transporte público de pasajeros se encuentra en un momento crítico y no está claro el destino. La licitación, en el contexto actual, es difícil planificarla. ¿Cómo imaginar un servicio para los próximos 10 o 15 años en medio de una inflación desbocada y las amenazas de eliminar todo tipo de subsidio estatal? Es más: aquel anuncio de Montenegro en noviembre del año pasado de implementar una línea anular y el sistema de transbordo en Mar del Plata ya quedó atrás. «Era otro país«, resumió un estrecho colaborador de jefe comunal.

Al intendente sólo le queda por resolver el valor del boleto de colectivo. En sesión del jueves 14 de marzo recibirá la autorización del Concejo Deliberante de fijar la tarifa hasta el 31 de diciembre de 2024. Se espera un boleto por encima de los 700 pesos. Sin precisiones, ni noticias favorables, el intendente eligió esquivar el tema.

Montenegro no se caracterizó a lo largo de sus cuatro años por trabajar en conjunto con el Concejo Deliberante. Por el contrario, tuvo más de una vez una mirada crítica, incluso cuando los responsables de las demoras o trabas eran sus propios concejales. A diferencia de Javier Milei no destrata ni insulta a los legisladores. Tampoco los palmea. Al fin y al cabo, tiene mayoría propia y sólo necesita mantener su tropa en orden.

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