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Motosierra vs gestión, el desafío de Montenegro en el arranque de su segundo mandato

El intendente Guillermo Montenegro lee el tiempo político que pide motosierra. Pero los vecinos también le demandan un municipio que preste servicios.

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Ranellucci y Montenegro.

Guillermo Montenegro se mueve hábilmente el calor de los tiempos que corren. No comparte los modos de presidente Javier Milei, pero reconoce que supo entender como ninguno el humor social que imperaba. Por eso, cuando decidió reducir un 30% la cantidad de funcionarios políticos sus asesores lanzaban, al pasar, una frase: «El Gordo agarró la motosierra».

La austeridad, el orden en las cuentas y el ahorro en el uso de fondos públicos, pasaron a ser los conceptos principales en cada uno de sus discursos o entrevistas. A diferencia de Javier Milei tiene algunas dificultades. Una es conceptual: antes de Milei gobernó Alberto Fernández; antes de Montenegro fue Montenegro.

El otro problema es praxis. El intendente inicia su segundo mandato al frente de la Intendencia y las exigencias de los vecinos aumentan. Ajustar y denunciar las ineficiencias del Estado no será suficiente para responder a las demandas. Y lo sabe.

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Desde que asumió su segundo mandato, el intendente redujo 34 cargos políticos, ratificó la donación de salarios que realiza tanto él como los funcionarios y prometió redoblar el control de las horas extras para reducirlas al mínimo posible.

Montenegro jura de funcionarios.
Montenegro les tomó juramento a los secretarios.

También adoptó algunas medidas de carácter más simbólico, en línea con decisiones tomadas por el gobierno nacional. Una de ellas, por caso, fue intimar a 34 agentes municipales que tenían licencia en el municipio, pero tenían aportes en otros trabajos. La sospecha del intendente era que tramitaban las licencias en el estado municipal para no concurrir al trabajo, pero cumplían funciones en otros lugares.

En las últimas horas se conoció el resultado de esas intimaciones:

  • 24 tenían licencias en sus dos empleos, por lo que la situación quedó aclarada.
  • 7 deberán enviar más información porque lo que presentaron era insuficiente para aclarar la situación.
  • 2 no respondieron y fueron intimados nuevamente.
  • 1 volvió a trabajar.

Hubo otro caso que en el municipio marcaron con especial énfasis. Surgió a partir de una nota de Mi8, en la que el delegado del Hogar de Ancianos Eva Perón denunciaba incumplimientos en las guardias. Denunciaron que jamás se cumplían con las guardias acordadas y que muchos trabajadores del hogar que se habían trasladado a la secretaría de Desarrollo Social seguían cobrando las bonificaciones asignadas al hogar.

La respuesta del municipio fue una auditoría. Y en las últimas horas, a través de un informe extraoficial, dieron a conocer otra realidad. Desde la comuna aseguran que el hogar Eva Perón tiene 60 empleados, de los cuales 20 por distintas razones están permanentemente con licencia. «Es decir, todo el tiempo hay un tercio del personal que debería haber», señalaron.

Según las autoridades ese circuito funciona de este modo: «Cuando uno vuelve, otro se toma licencia». ¿Con qué objetivo? De ese modo, es indispensable disponer de horas extras para cumplir con el servicio. «En el 2023 se usaron más de 20 mil horas extras solamente en el hogar de ancianos Eva Perón», graficaron.

La semana próxima, anticiparon, podrían iniciarse sumarios e incluso alguna denuncia por estas presuntas irregularidades. ¿Está bien lo que hace el Ejecutivo? De ser así, sin duda. ¿Por qué no lo hicieron pre Milei? Esa es la duda que atraviesa a los escépticos.

Cobrabilidad y descubierto

Mientras sigue los lineamientos de ajuste y ahorro del gasto, Guillermo Montenegro debe garantizar el funcionamiento del municipio. A diferencia de Milei, que no teme pagar los costos de cerrar Télam, eliminar los CDR, entre muchas otras medidas, el jefe comunal hace equilibrio entre el ajuste y el funcionamiento de las instituciones.

En medio de la crisis económica, impulsó el mayor aumento de tasas desde que ocupa el cargo de intendente. En cada discurso se encargó de aclarar que en todos los años anteriores había establecido aumentos por debajo de la inflación.

Guillermo Montenegro
Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredon.

Por eso, este año aprobó la suba del 120% que le permitió recuperar los puntos perdidos el año pasado con respecto a la inflación. Y también solicitó autorización para poder disponer nuevos aumentos a lo largo del año que le permitan acompañar la escalada de precios. El 1° de marzo ya firmó el primer incremento: 20,6%, igual que la inflación de enero.

Con los índices de inflación del 2023 y el inicio del 2024 a nadie le parece irracional las subas impulsadas por Montenegro. Sin embargo, la necesidad de acomodar los números municipales llega en un arranque del año en el que los salarios están a una distancia sideral de la inflación.

El riesgo no es sólo desatar descontento de la gente por las subas de las tasas. En el gobierno analizan la posibilidad concreta de que la cobrabilidad de las tasas municipales caiga fuertemente. En situaciones críticas, los vecinos pagan servicios esenciales como la luz y el gas, mientras que las tasas quedan relegadas.

La nueva tasa vial -que por ahora resiste los embates judiciales- es un oasis en ese desierto. La gente seguirá manejando y cargando nafta. Eso le generará ingresos constantes al municipio que le permitirán destinarlos a uno de los principales reclamos de los vecinos: el arreglo de calles.

Pero no resuelve la situación general que de por sí es compleja. Los dos primeros meses de su segundo mandato, el intendente debió pedir descubierto al Banco Provincia para poder pagar los sueldos de los trabajadores municipales. En este, con lo justo, pudo pagar sin esa herramienta financiera.

En el Ejecutivo destacan que hubo una fuerte reducción de horas extras, que en febrero les permitió ahorrar 100 millones de pesos. En una masa salarial de 7.300 millones no es sustancial, pero en el gobierno prometen seguir revisando y implementando las modificaciones necesarias para utilizar cada vez menos, especialmente en áreas no sensibles. De todos modos, el desafío no es recortar horas extras, sino lograr que los servicios que presta el municipio no se caigan a pedazos.

Fuentes cercanas al intendente aseguran que el problema hoy es que están desfasados los ingresos y los egresos. «Tenemos que pagar antes de que la plata entre. Por eso este mes pateamos algunos proveedores. Creemos que para el mes que viene la situación va a estar más acomodada», sostienen.

Sin embargo, en un país repleto de incertidumbres económicas y políticas, ningún funcionario se atreve a mirar más allá de los próximos días: «Hoy, es ese el panorama. ¿Mañana? Vaya uno a saber?».

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