martes 28 de mayo de 2024
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En Mar del Plata hay más de 150 ferias americanas: vestirse barato y sustentable, ¿crisis o tendencia?

A las ferias con locales a la calle se le suman las que funcionan en plazas, eventos o showrooms, lo que amplía mucho más el mapa de posibilidades para comprar ropa usada.

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Ferias Americanas en Mar del Plata

No es novedad que las inclemencias económicas de los últimos tiempos nos obligan a recortar gastos: lo que primero eliminamos de nuestro consumo son los ‘gustos’, todo aquello que no resulta indispensable para vivir.

Dejamos de tomar el café al paso, reducimos las salidas con amigos, recortamos los ‘gastos hormiga’ y dejamos de comprar ropa. Es que si bien la vestimenta constituye la piel social con la que nos presentamos ante el mundo, resulta inevitable reducirnos a gastar lo mínimo e indispensable cuando nos encontramos con que las prendas aumentan todos los meses llevando su valor a montos inalcanzables.

“La movida de las ferias se instaló hace como 10 años ya, pero en los últimos tiempos con la crisis económica se super potenció”, explicó a Mi8 Adriana, una experta en moda sustentable de la ciudad.

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La persona detrás de la cuenta @catandoferias en Instagram, en la que hace un recorrido y reseña de cada feria americana de la ciudad, logró relevar que en Mar del Plata hay 151 ferias con local a la calle, por lo que la diversidad a la hora de comprar es enorme si se tiene en cuenta que a ese número hay que sumarle los showrooms, los emprendimientos que participan en eventos, las tiendas virtuales y las ferias populares.

Feria popular de la Plaza Rocha

Por otro lado, Adriana consideró que si bien la mayoría de las personas suele llegar a estas ferias a comprar ropa usada por cuestiones económicas “es solo el factor de entrada a las ferias, que termina llevando a la toma de conciencia de otras cosas”.

Es que no se trata solo de conseguir prendas usadas a un precio más barato que el de cualquier comercio, sino que las ferias americanas traen todo un contexto de concientización en torno a la industria de la moda, una crítica al concepto de ‘tendencias’ y al sobreconsumo, además de una veta solidaria que tiene que ver con un trabajo de constante simbiosis con ONGs solidarias e iglesias.

“Todo lo que tiene que ver con lo sostenible, con comprar local, a personas cercanas, a pequeños emprendedores, todo eso viene añadido a la primera entrada al mundo de las ferias que es la económica, pero la mayoría de las personas va por más y empiezan, atrás de eso, a entender otras cosas”, relató.

En general, las ferias americanas trabajan a partir de dos formatos para proveerse de ropa: la gran mayoría usa con un sistema de consignación, donde las personas van, dejan sus prendas -que deben pasar un proceso de selección-, y la venta de esos productos va ‘a porcentaje’ entre quien los deja y la feria.

El resto, que suelen ser casas de segunda mano y tiendas vintage, suelen adquirir la ropa que luego van a vender a partir de la compra a otras ferias, iglesias, organizaciones sociales o a partir de la búsqueda de prendas específicas, como es el caso de las vintage, donde se busca localizar ropa con más de 20 años que defina distintos estilos o épocas.

Ferias populares en todo el país.

En estas últimas las prendas no son consignadas, sino que se adquieren y se les aplica un proceso de curaduría donde se las restaura, cose o refuerza para ponerlas a la venta. Todo ese proceso conlleva mano de obra e insumos, lo que le incorpora valor y hace que los precios de este tipo de prendas suelan ser un poco más elevados.

En el otro extremo están las ferias populares, como la de la Plaza Rocha, barrio Belgrano o barrio San Martín, a partir de las cuales miles de familias generan ingresos para sus hogares con la venta de ropa usada. De estas plazas también se nutren tanto ferias como tiendas de segunda de la ciudad, por lo que existe una constante ‘retroalimentación’ entre feriantes que fomenta el trabajo y la moda circular.

“Comprar en ferias americanas tiene todas ventajas: económicas, sociales, culturales, te da variedad a la hora de vestirte como te gusta, te saca de la presión de la tendencia, si este año se usa el pantalón tiro bajo y a uno le parece una desgracia, ¿por qué se lo tendría que poner?”, cuestionó Adriana de @catandoferias.

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