domingo 3 de marzo de 2024
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Un saladero de poca calidad y el plan de un visionario: así fueron los orígenes de Mar del Plata

La ciudad se fundó el 10 de febrero de 1874, pero antes tuvo antecedentes como el saladero y la Reducción del Pilar. Cómo pasó de ser un pueblo a convertirse en el sitio de veraneo de la elite porteña.

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Mar del Plata en 1890.

La historia de Mar del Plata a lo largo de sus 150 años es apasionante. Eso la convirtió en una de las ciudades preferidas por los argentinos, que la visitan tanto en verano como en invierno. Pero no todos conocen sus orígenes. Alejada de Buenos Aires, epicentro de la rebelión contra la corona española, la ciudad nació varias décadas más tarde, pero su desarrollo fue fuerte y sostenido en el tiempo.

La licenciada en Historia, María de los Ángeles Falcón, invita a realizar una recorrida por el pasado y dilucidar cómo fueron los comienzos de la ciudad.

Antes de la creación de Mar del Plata, alrededor de 1850, existía un saladero en el que se producía tasajo (carne de vaca salada y seca), construido por el portugués José Coelho de Meyrelles, primer «colonizador» de las tierras. «También se salaba pescado, pero en general lo que se producía era carne salada. Este saladero tenía una particularidad que lo diferenciaba de otros, que era la mala calidad de la carne. Era de esa manera porque era un alimento que se producía para el consumo de los esclavos«, explica.

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El saladero. Foto: Carlos de Ada – Fotos de Familia.

El saladero y el puerto se ubicaban en la zona de lo que hoy es Punta Iglesias. Los barcos zarpaban desde allí y se dirigían en mayor parte a Brasil, donde se comercializaba el tasajo. Los trabajadores vivían en los alrededores del saladero y se dedicaban exclusivamente a ese trabajo. «No conocían otra cosa, no tenían mucho más contexto para hacer otras actividades, más que vislumbrar el mar en ese momento», dice.

Falcón explica que con el correr de los años «la condición jurídica de la esclavitud fue desapareciendo y el producto ya no tenía razón de ser«. «No había condiciones económicas para mejorar el saladero. Y en ese contexto es donde aparece Patricio Peralta Ramos, el fundador de la ciudad», narra.

En 1860, Patricio Peralta Ramos compró el saladero y las tierras que hoy configuran Mar del Plata, que fue fundada recién el 10 de febrero de 1874. En primer lugar, quiso hacer funcionar el saladero, pero no lo logró. «En segunda instancia consideró que la geografía de lo que hoy es la ciudad se parecía a algunas localidades balnearias de Europa, en donde la elite porteña de ese momento iba a veranear y a pasar sus vacaciones», señala Falcón.

Patricio Peralta Ramos.

Peralta Ramos vio potencial como para que la aristocracia de Buenos Aires se viera seducida por las bondades de la costa marplatense. Es decir que, desde sus inicios, Mar del Plata fue pensada para tener al turismo como una de sus principales actividades.

«Patricio fue un visionario en ese sentido, porque buscó el momento perfecto en donde la elite se vio atraída para venir. Pero, sobre todo, tuvo que ver con el estilo de construcción que podemos observar en mucha de la arquitectura patrimonial que tenemos hoy en día. Si vemos, por ejemplo, la estación de trenes, primero la primitiva y luego lo que hoy conocemos como Centro Cultural con el Paseo Aldrey de fondo, vamos a notar que el estilo de construcción es completamente europeo», sostiene la historiadora.

Club Mar del Plata (1910).

Lo mismo vale para los alrededores del Hotel Bristol y del Paseo General Paz. Una vez que las familias porteñas se enamoraron de Mar del Plata, comenzaron a construir sus casas de veraneo. Falcón separa a una primera oleada de turistas, que llegó en las décadas de 1900, 1910 y 1920, con una segunda que corresponde a los ’30 y ’40.

«Si bien los segundos pertenecían a la elite; porque en ese momento había que tener mucho poder adquisitivo para construir una casa, traer a sus empleados y demás; los que habían llegado primero consideraban que los nuevos no estaban a la altura del prestigio suficiente para poder veranear en la ciudad. Entonces, fueron emigrando de ese centro, de la Playa Bristol y demás, hacia zonas un poco más alejadas, como por ejemplo lo que hoy conocemos como Playa Grande. La Villa Mitre, por ejemplo, está más cerca de Playa Grande que de la zona de la Playa Bristol. Es una construcción de 1930, como para tener en consideración», sostiene.

Locales de los diarios La Prensa y La Nación en Mar del Plata (1903).

Cómo se empezó a diagramar la ciudad

Una de las condiciones para empezar a diagramar la localidad fue el trazado del poblado de Mar del Plata. Peralta Ramos convocó para esta tarea al agrimensor francés Carlos Chaperouge, en 1872. Chaperouge tomó como punto fundamental a la Capilla Santa Cecilia, que Peralta Ramos construyó para su difunta esposa, Cecilia Robles.

«Se tomó ese lugar como punto de partida porque desde allí arriba se podía ver todo lo que sería en ese momento el poblado. Estamos hablando de muy pocas cuadras, alrededor de unas 10 a la redonda aproximadamente, en donde se hicieron los trazados», relató.

Carlos Chaperouge (izquierda).

El plano fue aprobado por el gobernador de Buenos Aires, Mariano Acosta, y fue a partir de ese momento que se fundó Mar del Plata, dentro del partido de Balcarce. «Desde ahí va a empezar a crecer la ciudad. Como zonas vamos a tener la Loma de Santa Cecilia, la Loma de Stella Maris también y todo lo que hoy serían los alrededores de la Plaza Colón. Allí empiezan a desarrollarse diferentes casas de veraneo. Se ocupaban en general en noviembre, las familias se quedaban hasta la Semana Santa y, por supuesto eran muy adineradas. Viajaban desde Buenos Aires en ferrocarril, que llegó a la ciudad en 1886«, explicó.

Luego, por diversas cuestiones del desarrollo urbanístico y necesidades de la sociedad, Mar del Plata comenzó a crecer «por etapas». Por ejemplo, el puerto estaba ubicado en Punta Iglesia, muy cerca de la Playa Bristol, por lo que se mezclaba la pesca con el turismo aristocrático. «Los pescadores utilizaban caballos para traer los barcos y para sacarlos del mar, lo que implicaba obviamente olor a pescado y demás. Era una convivencia que no podía darse por mucho tiempo, por eso el puerto se traslada al sur de la ciudad, donde lo podemos reconocer ahora», expresa.

Primer trazado de Mar del Plata.

Los comienzos del turismo marplatense

La historiadora considera que a partir de la llegada del tren es que se inauguran las temporadas de verano en Mar del Plata. «En otras ciudades balnearias de Europa y otras partes del mundo, el ferrocarril en general lo que hace es democratizar el turismo, pero en el caso de Mar del Plata no, es diferente. Lo que hace es dar inicio a la vida como ciudad balnearia«, cuenta Falcón.

A la ciudad llegaban personalidades reconocidas y uno de los puntos de encuentro preferidos era rambla Bristol, de estilo francés. Fue la previa a la rambla Casino que podemos observar hoy, que se construyó en la década del ’40.

«La rambla francesa era el lugar de encuentro por excelencia de toda esta elite veraneante. En esa rambla había una infinidad de locales comerciales. Por supuesto, las marcas de indumentaria más reconocidas se encontraban allí, oficinas de los diarios más conocidos, las oficinas de los fotógrafos, donde las familias que llegaban a Mar del Plata se podían llevar su postal en la rambla», explica.

Turistas en 1910. Foto: Marta Menéndez.

Las costumbres playeras también eran distintas. Regía un reglamento de baño en los balnearios, donde hombres y mujeres debían estar separados por al menos 30 metros dentro del agua, a menos que fueran matrimonio. «El horario de baño era muy corto, de unos 30 a 40 minutos, en el que las familias estaban a la orilla del mar», resalta Falcón.

A diferencia de la actualidad, en los inicios de Mar del Plata no estaba bien visto tener la piel tostada. «Se cuidaban muchísimo del sol. No querían broncearse porque el bronceado, justamente, representaba al trabajador que cumplía su labor todo el día al rayo del sol», clarifica.

Mujeres se bañan en las playas de Mar del Plata.

Del turismo aristocrático al turismo popular

Justamente, Falcón indica que la construcción de la rambla Casino fue vital para que cambiara el paradigma del turismo en la ciudad. Dice que cuando se concluyeron las obras, «todos los marplatenses de ese momento cabían ahí dentro». «Es decir, en esa época se pensó para un turismo muy masivo que no llegaba a Mar del Plata en la década del ’40, pero se miraba hacia el futuro«, manifiesta.

Ya para la década del ’50, la actividad turística empezó a ser más «popular», con el acceso de la clase trabajadora a los derechos laborales y a un poder económico para poder venir a pasar sus veranos a «La Feliz».

Rambla Casino.

Según Falcón, a partir de ahí todos los conceptos turísticos comenzaron a transformarse. «La cuestión del bronceado que antes representaba al trabajador y donde la elite de Buenos Aires buscaba mantenerse blanca para demostrar mayor poder social y económico empieza a cambiar, porque el bronceado va a aparecer en todas las publicidades de la época. El que estaba tostado era, justamente, la persona que había podido acceder a tener unas vacaciones en Mar del Plata», cuenta.

El gobierno de Juan Domingo Perón trajo consigo la construcción de los primeros hoteles sindicales, para que la clase obrera tuviera acceso a un servicio de alojamiento en la ciudad. «Se buscaba fomentar directamente el turismo orientado a los trabajadores. Entonces cada sindicato en particular, casi todos los de ese momento, empezaron a construir sus hoteles para traer a los trabajadores a veranear a Mar del Plata», explica Falcón.

Reducción del Pilar: el nacimiento que no fue

Previo a la llegada de Peralta Ramos, en la Laguna de los Padres hubo un asentamiento que se podría considerar como un antecedente de Mar del Plata, pero que no duró mucho. En 1746, una misión jesuita llegó a esas tierras, como a tantas otras en el norte argentino. Un grupo de sacerdotes, comandado el padre José Cardiel (de ahí el nombre de la laguna y de las sierras) construyó una capilla, denominada «Reducción del Pilar» o «Reducción de Nuestra Señora del Pilar de Puelches»

Sin embargo, cinco años más tarde fueron expulsados de la zona por el cacique tehuelche Cangapol. El profesor en Historia, Mario Rodríguez, explica: «El objetivo de todas las reducciones era, primero, evangelizar a los pueblos originarios, para luego transformarlos de nómades a sedentarios. Enseguida les enseñaban a cultivar, a trabajar la tierra, para que se establecieran en un lugar fijo. Que dejaran de ser cazadores y recolectores hacía que fuera más fácil poder evangelizarlos, y no tener que estar yendo detrás de ellos».

Cacique Cangapol.

Los aborígenes a los que lograban introducir en el catolicismo comenzaron a habitar la zona y a trabajar para la Reducción del Pilar. Comenzó a generarse un primer poblado, pero el cacique Cangapol arrasó todo lo construido, como había hecho en distintos puntos de lo que actualmente es la provincia de Buenos Aires, en los denominados «malones». «Se comenzó a armar un poblado en la zona de la laguna, pero no prosperó«, señala.

Rodríguez añade que, la réplica de la Reducción construida en la década del ’60 por la municipalidad, no está ubicada en el lugar donde se erigió. «Es muy cuestionada por dos motivos. Uno, porque por el trabajo que hizo gente del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) se demostró que ese no era el sitio donde estaba originalmente emplazada. Por otra parte, la réplica que se hizo no es como las reducciones que se hacían en el sur del país, sino que se hizo una similar a las que se construían en el norte argentino«, narra.

Réplica de la Reducción del Pilar.

Actualmente, allí funciona el museo municipal «José Hernández», donde se pueden observar restos de botellas, pipas y piezas de cerámica, recolectadas por los investigadores del Conicet.

¿Qué hubiese pasado si los pueblos originarios y los jesuitas hubiesen coexistido pacíficamente? Probablemente el nacimiento de Mar del Plata hubiese sido diferente. La única certeza es que hoy la ciudad cumple 150 años de vida, y ya mira a los que vienen.

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