jueves 30 de mayo de 2024
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Emigrar es la cuestión: historias de aventuras y desventuras para tramitar la ciudadanía

La economía actual del país arrincona a la sociedad a preguntarse, ¿me quedo a ‘pelearla’, o me voy a buscar oportunidades? Los trámites por la ciudadanía cuestan tiempo pero aumentan exponencialmente, y no sólo los jóvenes optan por una vía de escape.

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Por Facundo Guglielmone

Durante los últimos años, dos situaciones crecen de forma directamente proporcional en Argentina: la inflación por arriba del 80% que trae consigo una alta complejidad para cuidar el bolsillo, y la cantidad de gente que emigra hacia el exterior, en búsqueda de modificar su presente socio-laboral. Si bien el desarraigo suele ser difícil, desde el 2020 hasta hoy más de 400 mil argentinos sacaron sus pies del territorio nacional de forma permanente, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones.

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Irse, por el motivo que sea, no sólo implica trabajo, organización y muchas emociones, ya que hay que transitar el desarraigo, buscar trabajo y vivienda, reconocer el nuevo pueblo o ciudad y ver qué llevarse y qué dejar. Irse también exige pensar en los papeles y en los trámites.

Dependiendo la vía por la cual se lleve a cabo la migración, pueden necesitarse papeles de Visa extranjera -de turismo o de trabajo-, o la tramitación de una ciudadanía proveniente de algún antepasado. Esta última posibilidad representa una opción prioritaria para muchos argentinos y argentinas, ya que la cantidad de ciudadanías solicitadas aumenta gradualmente a pesar de ser un trámite “pesado” en términos de tiempo y presentación de papeles.

En Mar del Plata, la tendencia nacional se sostiene: en 2021 fueron apostillados 11 mil documentos para su validez internacional; en 2022, el número rozó los 13 mil; actualmente, a tres meses de finalizar el 2023, se proyecta que serán entre 18 y 20 mil los apostillados del año: es decir, entre 85 y 90 documentos por día, según confirmaron desde el Colegio de Escribanos de Mar del Plata. La mayoría, informaron, son para ciudadanías españolas e italianas.

DOCE AÑOS POR UNA CIUDADANÍA

Mariano Pirruccio tiene 30 años, y en agosto se recibió de periodista digital en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Como tantos otros, él tomó la decisión de emigrar a Italia por “muchas variables que se dieron al mismo tiempo y que me llevaron a decir ‘si no me la juego hoy, no me la juego más’”. Decidió, entonces, sacar la ciudadanía italiana para irse en marzo de 2024. El año pasado cumplió su propósito, sin embargo, la odisea por tramitarla duró más de 12 años.

Ahora, ¿qué pormenores existen a la hora de tramitar la ciudadanía?

Desde mis 17 años estuve intentando sacar la ciudadanía porque en Mar del Plata se da una particularidad: hay muchos hijos de inmigrantes italianos, entonces todo aquel que tuviese algún antepasado italiano va a querer sacarla, porque la ciudadanía italiana es la única que te permite reconocer por sangre. Yo tengo a mi papá que es italiano, nacido allá, por lo que sólo tenía que traducir mi acta de nacimiento al italiano. Pero nunca pensé que iba a demorar tanto”, contó a Mi8.

Pirruccio detalló los motivos de la tardanza para obtener la ciudadanía: “No fue una complicación de documentos, sino de organización. Lo más complicado fue sacar el turno en el consulado, desde los 18 años estuve tratando, y recién el año pasado lo conseguí […] Por ejemplo, si tenés un familiar directo italiano, había que ingresar martes o jueves a las 19 hs. En cambio, si era por reconstrucción -tatarabuelo italiano- había que ingresar los miércoles”.

“Lo que pasaba era que vos te conectabas en ese día y horario específico, y la página colapsaba, se caía, no había forma de hacerlo. Así estuve durante 12 años. En paralelo, estaba el rumor de que un grupo de hackers vendían los turnos en euros desde el consulado. Con mi mamá estábamos conectados en cinco dispositivos al mismo tiempo y no podíamos conseguir turno, pero otra persona mágicamente sí lo hacía. Eso fue lo difícil”, contó Mariano en relación a la principal complicación por la que tuvo que transitar.

Esta es una problemática que más de un ciudadano tuvo que enfrentar al momento de sacar turno. Belén López Osornio@ciudadaniasblo-, trabajadora de gestión administrativa y judicial de ciudadanías españolas e italianas, narró a Mi8 que, a raíz de esta situación, hasta se hizo una movilización porque “la gente se cansó”. 

El sistema por donde el consulado italiano emite turnos es el Prenotami, un sistema online de registración gratuita en el cual se podría solicitar. “El tema es que, al ingresar, no se puede”, deslizó.

“Yo tuve dos reuniones con el cónsul tiempo atrás en donde, a modo de petitorio, expusimos propuestas y modalidades para solucionar la gestión. Inclusive intervino el comité -grupo de italianos mediadores entre el consulado y la gente-. Ese petitorio se elevó y se publicó, pero nada se cumplió. Lo único que se modificó fue la frecuencia con la que se emitían los turnos. Ahora es de domingo a miércoles, cuando antes era cada 2 o 3 meses”, mencionó Osornio.

“Es frustrante tener toda la carpeta lista y no conseguir turno. Esto no es sólo en Mar del Plata, sino en todos los consulados de Argentina. No se entiende por qué el Ministerio Italiano no intenta solucionarlo”.

Según cuenta Mariano, lo que lo llevó a esperar los papeles fue “la posibilidad de ‘viajar sin barrera’, es decir, de andar por ese y otros países sin ninguna dificultad”.

Es verdad que con el pasaporte argentino eso se puede hacer, pero también es cierto que no se puede residir más de tres meses con la visa de turista. “Siempre tuve ese sueño de recorrer el mundo y ver lo que se ve en fotos pero en la vida real, con mis propios ojos y sin el límite de los tres meses”, explicó Mariano.

De todas formas, el joven también dejó entrever que la decisión de esperar los papeles «tuvo un trasfondo político». «A algunas autoridades italianas no les gusta recibir familiares de inmigrantes de italiano. Esa fue una de las principales razones por las que quise hacer la ciudadanía. Y también por las que tardó tanto tiempo”, concluyó Mariano.

PAPELES, PAPELES Y MÁS PAPELES

Por su parte, Matías Giordano, un marplatense estudiante de electricidad domiciliaria de 21 años que está en pleno trámite de ciudadanía italiana, explicó en Mi8 cómo transita el proceso para tramitar los papeles a partir de su bisabuelo. “Mis hermanos que viven en Italia ya hicieron su ciudadanía desde allá. Pero mi papá y yo la estamos haciendo desde acá. Cuando arrancamos con todo esto -hace 4 años- tuvimos que mandar todos los papeles a Italia para que lo traduzcan, lo sellen y lo pasen por el consulado. Todo eso tardó un año”, contó.

Según dijo, reunir los papeles fue “todo un tema”. “Tuvimos que presentar papeles desde la persona que nació en Italia hasta mí: acta de nacimiento, defunción y casamiento de mi bisabuelo; lo mismo de mi abuela; de mi papá, acta de nacimiento y casamiento; y yo sólo acta de nacimiento. Así iniciamos el trámite de la ciudadanía”, especificó Matías, que aseguró que tramitar “la ciudadanía en el país del que quieren los papeles es más rápido”.

“En Italia es más rápido el trámite. Mis hermanos lo hicieron allá, en el consulado de Torino, por ende abrieron una carpeta con sus nombres. Si quisiera sacar la ciudadanía por medio de ellos, me podría unir a su carpeta y presentar mi acta de nacimiento en el consulado de Torino. Igualmente, hay un año de plazo de apertura de la carpeta, luego se cierra. En ese caso, tendría que abrir una nueva por mi cuenta, lo que implicaría, entre otras cosas, vivir seis meses en Italia”, explicó el joven.

¿DEL AULA AL EXTERIOR, SIN ESCALAS?

Además de la necesidad de tramitar ciudadanía italiana, a Mariano y a Matías los une el vínculo con la Universidad Nacional de Mar del Plata. De seguro que ambos comparten situación con muchísimos otros estudiantes que tiene por plan emigrar apenas terminen sus estudios.

Un relevamiento realizado por el Observatorio Electoral de la Universidad indicó que el 50% de 500 estudiantes encuestados piensan emigrar para desarrollar sus profesiones en otros países. Dentro de las razones de esta tendencia, se destaca la inseguridad, votada por el 73,49%, y la suba de precios, por el 72,51%.

Aún así, no sólo los jóvenes son quienes pegan el volantazo hacia el viejo continente. Si bien el 70% de los encuestados en el informe comprenden un rango de edad de entre 18 y 25 años, la mayoría de los emigrantes -el 3,10%- rondan los 30 años, según la Dirección Nacional de Migraciones.

CIUDADANÍA, TAMBIÉN A LA ESPAÑOLA

En el marco de la solicitud de la ciudadanía española, el camino es el mismo que la ‘Tana’: pedido de documentos, apertura y entrega de carpetas, solicitud de turno y -con suerte- trámite final. Aún así, hay que resaltar lo que fue un punto de inflexión. En octubre de 2022 fue sancionada la Ley de Nietos, la cual habilita a los extranjeros bisnietos a tramitar la ciudadanía española por medio de dos vías posibles: la primera por ascendencia directa, y la segunda por sus parientes españoles.

Esto multiplicó los trámites, según informaron a Mi8 desde el Consulado Español: desde entonces se registraron 5.500 nuevos españoles, hay otras 15.000 personas con el trámite iniciado y tienen agendadas 86.500 citas para iniciar el proceso. A su vez, indicaron que reforzaron la cantidad de trabajdores para podr dar respuesta a la creciente demanda.

Y eso quedó reflejado. “Pude conseguir más de 40 turnos a lo largo de cada apertura. Eso marca que cada cliente puede concretar su nacionalidad, no así en la italiana”, contó Belén López Osornio.

A partir de marzo, se implementó un sistema que modificó la forma de solicitar turnos: ahora, el interesado a ciudadano español tiene que hacerse un IDU (número de identificación de trámite). Al crearse un usuario gratuito, en seis meses se envía una invitación a sacar turno, con posibles fechas.

De esta manera, se genera una vía libre de trabas y diagramado por el cronograma de turnos para solicitar la ciudadanía, ya sea haciéndolo por propios medios, como con un gestor. Desde que se deja el expediente con la carpeta correspondiente, el consulado suele tardar entre un año y 20 meses en brindar la ciudadanía.

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