domingo 26 de mayo de 2024
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#8M

Ellas también marchan: cómo viven las infancias el Día Internacional de las Mujeres

Mar del Plata se prepara para otra gran movilización de mujeres, para la que se concentra desde las 17 Luro y San Juan. De la marcha no sólo participan adultas: también niñas. Cómo ven ellas esta jornada de lucha. Qué les representa este día.

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“No pueden hacer eso, ustedes marcharon conmigo

Vera levantó la voz en plena sala y puedo imaginarla inquieta, parlanchina, con la mirada fija y repleta de corazón dirigiéndose a sus compañeros. Cómo es posible, debe haber pensado, que pase “eso” cuando en la calle dijimos -todos juntos- que esas cosas no pueden pasar.

No puede pasar que los colores sean de hombres o mujeres. No puede pasar que no compartamos los juguetes. No puede pasar que me abraces si no quiero. No puede pasar que le pegues a mi mamá

Balance del fin de semana: el municipio atendió complicaciones por el temporal y diversas infracciones - Entre el jueves y el lunes inclusive, el Cuerpo de Patrulla Municipal (CPM), Tránsito, Prefectura,… Ver nota >

Hoy, 8 de marzo, conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres y desde MI8 quisimos honrar esta jornada de lucha, paro y movilización con las voces de las más pequeñas; de las niñas que marcharon en la panza y ahora caminan la calle con sus mochilas de unicornio, con sus vinchas de peluche y sus carteles de letra irregular, de la mano de sus mamás, y también -muchas veces- de la mano de sus amiguitas.

Las mujeres pueden hacer lo que quieran

Viole tiene seis años, acaba de arrancar la primaria y está de charla con su familia en la cocina cuando llega el aviso de que el viernes no hay clases porque sus maestras, mayormente mujeres, adhieren al paro y las invitan a movilizar. 

El mensaje de las seños deviene en un repaso de las marchas que ya han compartido: la del 24 de marzo, la de la Diversidad y el Orgullo y “las de las mujeres”. Lo primero que recuerda Viole es que en todas había pañuelos de colores.

Cuando Roberta, su mamá, le pregunta por qué hay que marchar el viernes, Viole responde de corrido: “Porque no es verdad que las mujeres podemos hacer sólo algunas cosas. No hay cosas solo de mujeres o solo de hombres. Por ejemplo, los autos no son sólo para los hombres, también son para las mujeres. Y por ejemplo, los hombres si quieren también pueden maquillarse”, asegura Viole, que remata su idea así: “Las mujeres pueden hacer lo que quieran, como los hombres. Si son chiquitas, con permiso de sus papás y mamás, pero si son grandes ya pueden tomar sus propias decisiones”. 

Viole confiesa que cuando sea grande quiere ser científica. Y su mamá le cuenta que hasta hace unas décadas, para las mujeres, no era nada fácil ser científicas, ni siquiera votar. “Sí, eso ya lo sé. La primera que puso para votar a las mujeres es la mejor. Es muy buena ella”, dice, y nombra sin nombrar a Eva Duarte de Perón. 

  • Viole forma parte de una de las generaciones que conoció a referentas y heroínas nacionales y latinoamericanas a través de las propuestas animadas de Pakapaka y de los libros -entre otros- de Las Antiprincesas y los Antihéroes, de editorial Chirimbote
Male y Paz en el #8M de 2023

Mi cuerpo es mío

Male es amiga de Viole, hace danza y también está empezando primer grado. Hablar de marchas y derechos no le cuesta, porque le resulta familiar y no es para menos: Belén, su mamá, que además de maestra jardinera es doula, caminaba Luro con ella en la panza al grito de #NiUnaMenos.

A diferencia de sus compañeritas, Male vincula de inmediato el 8M con el derecho y respeto sobre los cuerpos. Para ella, porque así lo aprendió en casa y en el jardín, “nadie tiene derecho a tocar ni mirar nuestras partes íntimas, ni mostrarnos las suyas, porque las partes íntimas hay que respetarlas”. 

“Pero además -advierte, mientras revolea los ojos- las chicas y los chicos tenemos derecho a que no nos traten mal, que no nos peguen. Hay que cuidar el cuerpo con amor, el mío y el de los demás”. 

-¿Por qué hay que marchar este Día de la Mujer, Male?

Porque, por ejemplo, los varones pueden mostrar las tetillas, pero las mujeres no pueden mostrar las tetas. También pasa que un hombre y una mujer van a trabajar al mismo lugar y al hombre le dan más plata que a la mujer. Y eso está muy mal. Marchar ayuda a que todos sepamos que no sólo los varones pueden tener derechos. Todos somos distintos, pero tenemos los mismos derechos. La marcha nos enseña a respetar los derechos. 

No conforme con su contundente respuesta, Male agrega: “Nosotras tenemos derecho a elegir nuestros juguetes y nuestros colores. El azul no es de nena ni de nene. Como el rosa. Cualquiera los pueda usar. A mí lo que más me gustaría es que todos podamos hacer todo”.

  • Male forma parte de una de las generaciones que accedió desde temprana edad a información muy valiosa sobre el derecho a una Educación Sexual Integral. En Argentina, en 2006, fue sancionada la Ley 26.150 que creó el Programa de Educación Sexual Integral. La ESI se constituye como un espacio sistemático ​y transversal ​de enseñanza y aprendizaje sobre sexualidad, desde una mirada integral, es decir, en articulación de aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Esos contenidos, que se facilitan en las aulas, se adecuan a las distintas edades y son una herramienta para que niñas, niños y adolescentes puedan tomar decisiones responsables sobre el cuidado y respeto de su propio cuerpo, las relaciones con otras personas y sobre el ejercicio de la sexualidad y la salud sexual. Esto es clave para que los chicos y chicas puedan identificar casos de abuso y pedir ayuda.

¿Y los bebés dónde están?

Tania quiere ir a la marcha, pero si van sus amigas. Es decir, si van Viole y Male, que junto con Paz, arman un cuarteto dinamita de pequeñas mujercitas recientemente egresadas del jardín.

Para ella, entre el #8M y el 24 de marzo no hay mucha diferencia. Y el punto de intersección son los bebés que los militares les robaron a sus mamás. “Por eso hay que marchar, por el respeto al respeto de las mujeres y porque no vuelvan los militares”.

  • Durante la última dictadura cívico-militar se cometieron violaciones masivas a los derechos humanos contra la población civil: detenciones arbitrarias, ejecuciones, exilios forzosos, torturas, violaciones y abusos sexuales, además de robo de bienes, ataques a las libertades civiles, políticas y sindicales; censuras y persecuciones de todo tipo. De 1976 a 1983, se perpetró un plan sistemático de desapariciones forzadas, que incluyó el secuestro de alrededor de 400 bebés, niñas y niños. Desde 1977, Abuelas de Plaza de Mayo trabaja en la búsqueda y restitución de identidad de los nietos desaparecidos y/o apropiados hasta 1983. En estos 40 años de democracia, lograron dar con 133 nietos y nietas. Todavía nos falta el resto. 
Ámbar en la panza, Ámbar en la calle

Alerta, alerta, alerta que camina…

Ámbar es hermana de Viole. Muchas le dicen La China. Es un apodo que le quedó de cuando era peque: hoy tiene 10 años y pasa a varias en altura.

A Ámbar le gusta hablar de política, le resuena la idea de la militancia. Su mamá viene de ahí, las amigas de su mamá también y marchó desde la panza, porque siempre sobraron los motivos para marchar.

Este viernes vuelve a salir a la calle. Está convencida que no da lo mismo ser 2500 que ser montones visibilizando todo lo que nos falta conquistar.

Me gusta marchar, me gusta verme en esa con mis amigas, me divierte ir cantando o hablando. Me pone muy feliz, además, porque a pesar de todo lo que nos pasa, estamos unidas”, valora Ámbar, que repasa otros #8M y se acuerda “de ese en que Viole era tan chiquita que se quedó con papá y yo marché con mamá”.

-¿Y sabor a qué te queda después de marchar, Ámbar?

Saborcito a choripán, el más rico de todos-, dice y se mata de risa. 

Somos las nietas (las hijas, las madres, las sobrinas) 

Marchar con una hija es una decisión de crianza. Con más o menos conciencia, elegimos convidar esa ceremonia de calle; ese “algo” que sucede ahí -sólo ahí- y que queremos que vea, que perciba, que quizás se apropie.

Entre muchas otras cosas, Sol es mamá. Tiene una hija de 11 años con la que ya ha compartido varias marchas por los derechos de las mujeres. Pero qué la lleva a decidir marchar con su hija. Qué de lo que pasa en esos días de conmemoración cree que es importante compartirle a Amanda.

“En mi familia, las mujeres han vivido abusos, violaciones, abortos, violencia física y verbal, sin contar las innumerables sutilezas cotidianas que nos reprimen, limitan, angustian o generan enojo producto de esta cultura patriarcal. Para mí estar en una marcha es estar con todas ellas, pensándonos y sintiéndonos acompañadas. Así, muchas veces, aunque el mundo no haya cambiado mucho, yo desde hace unos años para acá me siento mucho más segura”

“Cuando tenés una hija mujer eso se convierte en una gran ensalada en la que conviven muchos miedos y mucho poder a la vez. Entonces por ella marcho, por ellas marcho, para que ya no sientan tanto miedo, pero también para que ya no vivan en un mundo tan inseguro. Entendí que somos eslabones de una cadena y que cuánto más yo me voy librando más libre será mi hija. Siempre que entendamos que somos parte de un colectivo, y que es necesario que el sistema patriarcal desaparezca para que la vida esté en el centro de nuestras vidas”.

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