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Desigualdad de género: la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 26,4%

Esto significa que frente a iguales trabajos, las mujeres cobran menos. Además, las tareas de cuidado no están distribuidas equitativamente, lo que dificulta el ingreso al mercado laboral.

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Según datos relevados por el Indec en la última Encuesta Permanente de Hogares, la brecha salarial entre hombres y mujeres durante los últimos tres meses del 2023 alcanzó un 26,4%.

¿Qué significa esto? Que las mujeres, por determinadas características sociales -muchas veces, impuestas-, tienden a cobrar menor salario por igual tarea frente a los varones. Este porcentaje se obtiene contemplando todos los ingresos que se perciben mensualmente, sean de origen laboral o no laboral, como las jubilaciones o pensiones, las cuotas alimentarias o los subsidios estatales.

Como primer dato, y para entender cómo funciona el mercado laboral, es necesario conocer que las tasas de actividad y de empleo son ampliamente mayores en los hombres, rondando la diferencia los 18 puntos porcentuales.

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Esta discrepancia podría ser explicada por múltiples causas. Una de ellas es que una importante porción de las mujeres en edad laboral dediquen su tiempo a realizar tareas domésticas no remuneradas, en lugar de tener una actividad en el mercado de trabajo. Otra razón posible podría ser el hecho de que las mujeres tiendan, en promedio, a educarse más que sus pares varones.

Gráficos: Ecofeminita.com

Conocida esta diferencia, la realidad es que dentro del mercado de trabajo las mujeres ganan en promedio un 23,1% menos que los hombres (siendo su ingreso base de $153.000 versus $198.900) y, en el caso de aquellas personas que no poseen trabajos registrados -lo cual se evalúa frente a la falta de descuentos jubilatorios-, las mujeres también se encuentran por debajo: en promedio ganan un 24,8% menos que sus pares, por lo que la brecha de ingresos se amplía en los y las asalariadas con peores condiciones de trabajo.

En tanto, analizando la brecha de ingresos mensuales por calificación del puesto de trabajo, surge el dato que confirma que la brecha salarial se sostiene incluso a iguales niveles de calificación en los puestos laborales. Mientras que los varones que trabajan en ocupaciones profesionales cuentan con un ingreso promedio de $360.500, las mujeres ocupadas en los mismos puestos cuentan con un sueldo de $288.300: esto representa un 20% menos.

En puestos no calificados, el ingreso de los hombres es de $123.200 en promedio, mientras que las mujeres ganan al rededor de $76.000. Esto lleva a que la diferencia sea del 38,3%, casi el doble.

Gráficos: Ecofeminita.com

Por otro lado, el relevamiento de la EPH demuestra también que el porcentaje de personas con un nivel educativo superior es notablemente mayor entre las ocupadas mujeres, en comparación a los ocupados varones.

Sin embargo, a igual nivel educativo, los ingresos laborales de las mujeres trabajadoras son inferiores a los de los varones. Esta diferencia de ingresos es del 25,9% para las de nivel universitario/superior, y del 47,1% para las que cuentan con nivel primario.

Distribución de las tareas domésticas

El trabajo doméstico suele recaer más en las mujeres que en los varones. Es decir, es más probable que sean ellas las encargadas de realizar tareas de cuidado y reproducción para otros miembros de su hogar. En estos casos, el trabajo no se comercia en el mercado, se realiza entre quienes tienen un vínculo personal, y por lo tanto, no se remunera.

Este reparto desigual de las tareas domésticas entre varones y mujeres podría asociarse a las desigualdades dentro del mercado del trabajo -como las dificultades para acceder a cargos jerárquicos, la precarización laboral, etc.- y responde a un conjunto de normas sociales y estereotipos de género que asignan mandatos diferenciales a varones y mujeres.

Dicha feminización de las tareas de cuidado penaliza a estas últimas, haciendo que enfrenten extensas cargas de trabajo en el hogar y, por ende, imponiendo una fuerte restricción temporal y afectando el acceso al mercado de trabajo y a la trayectoria laboral.

Del total de personas que realizan tareas domésticas, un 69% son mujeres y un 31% son varones. Este dato responde al total de los hogares, aunque la diferencia se agravaría si se quitaran los hogares unipersonales del conteo y/o se incluyera a las trabajadoras de servicio doméstico, que representan el 97,8% de esa rama, que es una de las salidas laborales más populares entre las mujeres.

Gráficos: Ecofeminita.com

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