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Muerte por mala praxis: imputan a la familia de la víctima por amenazas y surgen dudas por un testigo

Claribel Medina Davico murió el 1 de diciembre del año pasado en el hospital subzonal de Balcarce tras sufrir una infección generalizad luego de una cesárea. Dos médicas están imputadas por la muerte de la joven.

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La comunidad de Balcarce pide justicia por Claribel.

La mamá y la hermana de una joven que murió a causa de una supuesta mala praxis durante una cesárea en el hospital municipal de Balcarce, fueron imputadas por el delito de amenazas por convocar a una marcha para pedir justicia. Por su parte, la declaración del médico anestesista que participó de la operación generó nuevas dudas.

La investigación por la muerte de Claribel Medina Davico tiene un nuevo capítulo. Las médicas imputadas por el delito de mala praxis decidieron denunciar ca los familiares de la víctima por utilizar sus imágenes durante una convocatoria para pedir justicia por la joven de 22 años.

La médicas -madre e hija-, son representadas por la abogada Patricia Perelló, quien días atrás presentó una denuncia ante la Fiscalía descentralizada de Balcarce por el delito de amenazas. El fiscal Rodolfo Moure entendió que la utilización de la imagen de las imputadas para convocar a una marcha para pedir justicia, implica una amenaza para ambas médicas.

En ese sentido, el fiscal imputó a la madre y a la hermana de Claribel Medina Davico por el delito de amenazas y les ordenó que se abstuvieran de utilizar la imagen de las médicas para convocar a las marchas.

Claribel Medina Davico murió el 1 de diciembre. La causa de la muerte habría sido una infección de sitio quirúrgico grave asociada a fascitis necrotizante y un tratamiento tardío.

Para el abogado Maximiliano Orsini, quien representa a la pareja y a la madre de la víctima, hay irregularidades que concluyen en una mala praxis y en un intento de encubrir esos errores. «Primero hay una cesárea innecesariados doctoras que se saltean un protocolo porque están apuradas por irse del hospital entonces realizan tres operaciones en una hora y media, un récord absoluto. Además una historia clínica adulterada para que quede registrado algo que en realidad no se hizo y que podría haber evitado la muerte», explicó el abogado.

Según Orsini, la muerte de Medina Davico se podría haber evitado si le hubiesen aplicado el protocolo de antibióticos prequirúrgicos. Una de las médicas imputadas no le habría suministrado la medicación y al sufrir una infección de sitio quirúrgico (ISQ), no hubo manera de combatirla.

En este sentido, Orsini aseguró que la investigación arrojó una nueva irregularidad: un testigo, el médico anestesista que participó de la cesárea realizada el 22 de noviembre del año pasado, habría incurrido en una contradicción en su declaración en sede judicial.

El abogado aseguró que el anestesista, en su primera declaración, había dicho que había constatado que el antibiótico prequirúrgico se había suministrado, pero en la declaración ante el fiscal de la causa, aseguró que el antibiótico lo había proporcionado él mismo.

Cuando el abogado le preguntó porque no había completado la ficha en la que debía dejar especificado el nombre del antibiótico, la dosis, la vía de aplicación y el tipo de aguja utilizada, el anestesista aseguró que nunca lo hacía.

Los hechos

Claribel Medina Davico (22) llegó el 22 de noviembre a la mañana al hospital subzonal de Balcarce con un embarazo avanzado y dolores compatibles con contracciones. Tras ser revisada, la médica que la había atendido durante todo el embarazo, indicó que se le aplique una dosis de penicilina a causa de una enfermedad de base y la preparen para una cesárea porque estaba con trabajo de parto y el bebé estaba en posición podálica (sentado dentro del útero).

Medina Davico murió en el Hospital de Balcarce tras sufrir una infección generalizada.

La primera irregularidad que marcaron los investigadores es que todos los testigos indicaron que la cesárea no era necesaria porque el bebé estaba posicionado para un parto natural sin riesgos.

Un enfermero que asistió a la víctima antes de la operación le solicitó a la médica que dejara asentado en la historia clínica que no le había indicado otra medicación además de la penicilina, pero cuando se inició la investigación por la presunta mala praxis esa aclaración había sido quitada de la historia clínica. E incluso, el instrumento público habría sido adulterado: tras conocerse la muerte de Medina Davico, alguien agregó que se le habían aplicado los antibióticos para garantizar la profilaxis.

Pero el intento por adulterar la historia clínica se contradice con el testimonio de otra médica del hospital que asegura que una de las imputadas le dijo que no había indicado los antibióticos porque ya le había suministrado penicilina. En el expediente los distintos profesionales dejan claro que los dos medicamentos tienen funciones distintas y que los antibióticos de profilaxis deben suministrarse si o sí.

La mujer tuvo una bebé sana y a las 48 horas fue dada de alta. El domingo 26 de noviembre volvió al hospital con un fuerte dolor abdominal. Fue atendida por una de las imputadas, quien ordenó que le realicen un enema y le suministraran un analgésico que se utiliza para dolores posquirúrgicos.

Dos días después y por distintos síntomas, una médica infectóloga pudo comprobar que se trataba de una infección de sitio quirúrgico (ISQ). para los investigadores, una vez más, la médica imputada falló en el diagnóstico y en el tratamiento. Medina Davico entró a quirófano para hacerle una limpieza de la herida y un drenaje porque la tomografía había mostrado un líquido en la zona abdominal compatible con una infección grave.

Hasta el momento el fiscal Pablo Cistoldi no impuso ninguna medida para las médicas imputadas. madre e hija siguen cumpliendo funciones en el hospital Hospital Emilio Fossatti.

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