lunes 22 de julio de 2024
5.3 C
Mar del Plata
PANORAMA

Esperanza y enemigos definidos, el manual de Montenegro con los números en rojo

El intendente Guillermo Montenegro sostiene su manual político en medio de una situación económico y financiera delicada del municipio.

|

El manual político que lee Guillermo Montenegro tiene algunas estrategias claras. Una, es encontrar argumentos para alimentar la esperanza que todavía tiene buena parte de la población que votó a Javier Milei. Otra, es tener definidos los «enemigos» con quienes confrontar. Sin embargo, en privado, la principal preocupación es otra: la caída de la actividad lleva a la municipalidad a tener una situación económica crítica.

El lunes a primera hora, luego de haber pagado los aguinaldos de los trabajadores municipales y con los sueldos por depositar, Montenegro se reunió con sus funcionarios de mayor confianza para analizar los números del municipio. La cobrabilidad de las tasas municipales sigue en caída libre.

El primer semestre cerró con una cobrabilidad del 51,5%, tres puntos menos que el promedio del primer semestre de 2023. La Tasa de Seguridad e Higiene está directamente atada a la facturación de los comercios, hoy golpeados por la recesión. Y la Tasa de Servicios Urbanos queda relegada ante otros servicios esenciales que deben pagar las familias. En la comuna no se olvidan de remarcar que también cae la coparticipación provincial. El combo es alarmante.

El derrumbe de los números se da en medio de la tensión con el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) por la falta de acuerdo salarial. Firmaron un 30% a principio de año. El sindicato asegura que sólo un 10% fue por la paritaria de este año y el resto fue para cerrar la de 2023. En la comuna aseguran que eso jamás se especificó. Como sea, el número perdió contra el 46% de inflación acumulada entre diciembre y enero. A ese número, se le sumó un 10% por decreto en abril.

Desde ese entonces, no volvió a haber una propuesta formal sobre la mesa de negociación. Es más: en la comuna aseguran que ya ni siquiera hay mesa de negociación. La relación con el secretario general del STM Antonio Gilardi está rota.

Nada indica que habrá una solución en el corto plazo. El STM anunció su plan de lucha hasta mitad de mes. Por ahora, no habrá nuevos paros: el guiño judicial a los descuentos, horada la adhesión a la medida de fuerza.

En cambio, la retención de tareas hasta ahora no encontró una represalia por parte del Ejecutivo. Se anunciaron sanciones (apercibimientos o sumarios) para los trabajadores que se nieguen a cumplir con su tarea cuando se realizó la primera retención, pero hasta el momento no se conoció ningún castigo.

En medio de esta tensión que ya lleva tres meses, en el gobierno local creen que el mayor peso lo paga el sindicato y no Montenegro. Analizan que al intendente el conflicto le permite tener un «enemigo perfecto» para los vientos libertarios que todavía soplan.

El blanco preferido de Montenegro, sin embargo, es Axel Kicillof. El gobernador de la provincia está decidido a ser el contrapeso de Javier Milei. Si el presidente saca los subsidios al transporte, Kicillof los duplica; si saca los remedios oncológicos, la provincia los amplía. La pregunta que surge es cuánta espalda financiera tiene para llevar adelante todos esos planes de «más Estado presente». Sus críticos dicen que le será imposible sostener ese nivel de gasto público.

El gobernador cerró esta semana el segundo Congreso Productivo Bonaerense. «El proyecto del Gobierno nacional incluye desmantelar y desintegrar el Estado, situación que ya está afectando a todas las provincias: ante esto, hemos venido a reafirmar que desde la provincia de Buenos Aires vamos a emplear todos los instrumentos que tengamos a disposición para proteger la producción y el trabajo bonaerense”, dijo Kicillof, en línea con su plan de confrontar con el modelo mileista.

En sus recorridas, estuvo acompañado -como siempre que viene a Mar del Plata- por Fernanda Raverta. Pero esta vez también estuvo a su lado el exintendente Gustavo Pulti. El actual diputado provincial se alista en caso de que la interna entre el gobernador y Cristina y Máximo Kirchner desemboque en una ruptura.

Cerca de Raverta creen que eso no pasará. «La ruptura no le sirve a nadie. Al final se va a ordenar y van a primar los años de trabajo conjunto y confianza», afirman. Todavía falta mucha agua por correr.

Antes de que Kicillof deje la ciudad, el intendente Montenegro lo cruzó por redes sociales. Le apuntó por el refuerzo del subsidio al transporte. El jefe le pidió que «deje de hacer anuncios de campaña» y le apuntó por la «herencia» que dejó el gobierno nacional.

El intendente recordó la disparidad en el reparto de subsidios al transporte entre el Amba y el interior. En rigor, cargarle la culpa a Kicillof por esa problemática es, como mínimo, simplista. La discriminación se arrastra desde hace años: atravesó los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, también el de Mauricio Macri y siguió con el de Alberto Fernández. Es más: Milei sigue profundizando esa inequidad.

Según publicó Infobae, en los primeros cuatro meses del año la reducción de subsidios al transporte fue del 85% para las provincias y del 23% para el Amba. En ese período, la Nación destinó 287 mil millones para el Amba y apenas 19 mil millones para el resto del país. De hecho, hoy el boleto en el Amba cuesta $270 contra los $940 de Mar del Plata.

La otra parte del mensaje de Montenegro contra Kicillof fue para plantear que el aporte que realiza la Provincia en materia de subsidios es «marketinero» y no tiene incidencia en el precio del boleto. Según detallaron del Ejecutivo, el refuerzo que envió la provincia para Mar del Plata significa en el costo de la tarifa un 1,5%.

Más allá de los enemigos, el intendente también se aferra a los aspectos favorables para generar expectativa. El turismo en el fin de semana XXL, por caso, fue un ejemplo. Y ahora puso fue la obra privada. En ambos casos, los índices de Mar del Plata, están a contramano de las caídas que se registran en estas actividades a nivel nacional.

Son, por ahora, islas dentro de un mar en el que la actividad cae. El orden macroeconómico del que se ufana el gobierno nacional todavía no llegó al bolsillo de la gente. Al contrario, más allá de la baja inflacionaria, la plata alcanza menos.

Sin embargo, esto no se traduce en descontento social masivo. La percepción todavía es que una parte importante de la población confía en que el sacrificio servirá para un futuro mejor. Y por eso el intendente se agarra de los hitos positivos.

La delicada situación de las arcas municipales tampoco le permiten a Montenegro mostrar demasiados logros de gestión. El intendente se afinca en la austeridad y el orden de las cuentas. Pero sabe que ese argumento, similar al del gobierno nacional, no lo blinda por siempre. Él, a diferencia de Milei, transita su segundo mandato: la paciencia de la población suele ser más escasa y las exigencias se multiplican.

Seguir leyendo:

TEMAS RELACIONADOS:

Visitá nuestras redes

Espectáculos

Internacionales

Deportes